Una medida que será estudiada por la Mesa de las Cortes para su aprobación, y que garantizará que se ejecuten los 380 millones en la línea hasta 2020

El Parlamento Valenciano le ha propuesto a Aragón la formación de una comisión conjunta para supervisar que se cumplan las inversiones anunciadas ayer por Fomento para el eje Cantábrico Mediterráneo. Una medida que será estudiada por la Mesa de las Cortes para su aprobación, y que garantizará que se ejecuten los 380 millones en la línea hasta el 2020 para terminar la primera fase que uniría Zaragoza con Valencia. La propuesta se la ha traído al Palacio de la Aljafería este jueves el presidente de las Cortes Valencianas, Enric Morera, a su homónima en Aragón Violeta Barba.

Un eje imprescindible para vertebrar el territorio, y mejorar la situación de la vía que, según la presidenta, “es vergonzosa”. Además, Barba ha incidido en cómo la línea puede influir en la mejora del problema de la despoblación en Teruel. La presidenta de las Cortes ha recordado que este asunto “siempre ha generado unanimidad por parte de todos los grupos parlamentarios”, y ha calificado de “buena idea” la creación de la comisión.

Barba ha criticado que sean entidades privadas las que hayan invertido en la mejora de la línea, y ha señalado que “dada su importancia” es un gasto que debe afrontar el Gobierno central. Una línea en la que ha coincidido Enric Morera, que ha sostenido que la inversión del Puerto de Valencia, sumado a la reivindicación de la ciudadanía con esta línea, “ha hecho que el Gobierno central se mueva y preste atención a lo que está pasando”.

Morera ha asegurado que es una “anomalía” cómo se ha obviado la importancia de este Eje para el Estado, y ha pedido inversiones útiles para todo el territorio. “El problema de España es que se hacían inversiones sin pensar en las necesidades de las personas ni en su rentabildad, sino en la de los amiguitos, y eso tiene que terminar”, ha sentenciado el presidente de las Cortes Valencianas.

Ambos presidentes han señalado que este es el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre ambas comunidades, alejadas en un pasado por políticas del agua.