Conforme al escenario esperado para los próximos trimestres, la actividad seguirá afianzando la recuperación de los últimos años y consolidando la fase de crecimiento actual

El Departamento de Economía, Industria y Empleo del Gobierno de Aragón prevé que el crecimiento real del PIB en Aragón en 2018 se sitúe en el 2,5%, de acuerdo con el escenario previsto para los próximos meses. El ritmo de actividad seguirá afianzando la recuperación de la economía aragonesa de los últimos años y consolidando la fase de crecimiento actual.

El comportamiento de la economía regional durante el primer semestre del año 2017 fue mejor de lo esperado y, en general, los indicadores parciales de actividad disponibles hasta el momento para Aragón muestran una continuación del dinamismo durante el verano, con cierta tendencia a la aceleración de sus componentes en el tercer trimestre de 2017, amparada por el dinamismo del mercado de trabajo, del sector exterior y de las favorables condiciones financieras.

Esta continuación de la fase de expansión de la actividad económica regional durante el último tramo del año, permitirá alcanzar a la economía aragonesa un crecimiento medio en torno al 2,9% en el conjunto del año 2017. De esta forma, el PIB en términos nominales de la Comunidad Autónoma superaría los registros previos a la crisis económica, rebasando por primera vez en estos últimos años los niveles de renta regionales alcanzados en el año 2008.

En referencia al ejercicio 2018, y coincidiendo con lo que se espera para el conjunto de España, las previsiones de crecimiento de la economía aragonesa muestran una ligera desaceleración en su fase de expansión. Ello respondería al progresivo agotamiento de algunos factores externos coyunturales dinamizadores (los denominados “vientos de cola” y que hacen referencia, principalmente, a la política monetaria acomodaticia del BCE, los contenidos precios del petróleo y derivados, o la depreciación del euro) de los que viene disfrutando la economía regional. Asimismo, Aragón se enfrentaría al menor impulso esperado de la economía nacional, en parte resultado del impacto negativo generado por la actual situación política en Cataluña.

De forma similar al contexto nacional, el crecimiento económico aragonés es sostenible porque, gracias a los cambios estructurales y la positiva evolución del mercado de trabajo, éste se ha producido sin generar tensiones de precios. Esta dinámica ha permitido obtener ganancias de competitividad, lo que se refleja en las mejoras de la contribución de la demanda externa al crecimiento.

Desde la óptica del gasto, el crecimiento de la economía aragonesa en 2018 se explicaría por el buen comportamiento de sus dos componentes principales, puesto que tanto la demanda externa como la demanda interna tendrán una contribución positiva al crecimiento del PIB aragonés. Este es el nuevo patrón del modelo de crecimiento de la economía aragonesa que se prolongará en los próximos trimestres, similar al mostrado por el conjunto nacional, caracterizado por un mayor equilibrio al estar basado en la solidez de la demanda interna y la aportación positiva del sector exterior gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones.

Respecto a la vertiente de la producción, se espera que en 2018, y por tercer año consecutivo, todos los sectores productivos contribuyan positivamente al crecimiento regional. El sector servicios continuaría liderando el avance apoyado por el dinamismo de la industria manufacturera y el sector de la construcción.

En el mercado laboral, el crecimiento de la economía aragonesa durante el próximo año continuará siendo intensivo en creación de empleo, permitiendo un nuevo aumento de la ocupación, lo que situaría la tasa de paro (EPA) en torno al 10,0% para el conjunto del año. Por su parte, se espera que el aumento del empleo sea ligeramente inferior al crecimiento real del PIB, lo que se traducirá en un avance de los niveles de productividad aparente del trabajo en términos reales en Aragón.

En definitiva, durante el año 2018 el ritmo de actividad seguirá afianzando la recuperación de la economía aragonesa iniciada a principios de 2014, y que se ha intensificado gradualmente consolidando la fase de crecimiento económico de la región. Ante este escenario, el Departamento de Economía, Industria y Empleo del Gobierno de Aragón prevé que el crecimiento real del PIB en Aragón en el promedio del año 2018 se sitúe en el 2,5%, registro inferior en cuatro décimas al esperado para el conjunto del 2017, y dato superior en dos décimas al actualmente esperado para el conjunto de España.

La previsión del Gobierno de Aragón sobre el crecimiento de la economía aragonesa para el conjunto de los años 2017 y 2018, puede considerarse como prudente, y es consistente con las predicciones realizadas por parte de los principales organismos y entidades externas que realizan labores de previsión regional.

Por otro lado, esta predicción se enmarca en un escenario base que presenta un balance de riesgos equilibrado, caracterizado por una serie de condicionantes cuyas desviaciones darían lugar a una modificación al alza o a la baja en la citada previsión, según el sentido de las mismas.

Entre los factores principales que contribuirían a impulsar el crecimiento de la economía aragonesa estarían: una evolución más dinámica de lo esperado en el mercado de trabajo aragonés; una continuación y refuerzo de la política monetaria expansiva; una mejora de la actividad nacional y de los socios comerciales europeos; un mantenimiento del escenario de tipos de interés en mínimos históricos (el euribor suma casi dos años con registros negativos); y una reducción de los precios de las materias primas y del petróleo durante los próximos trimestres.

Por su parte, entre los riesgos que podrían generar desviaciones desfavorables en la senda de crecimiento de la economía aragonesa en el próximo año destaca especialmente, por la condición de principal socio comercial de Aragón que tiene Cataluña, el agravamiento del conflicto político catalán. Asimismo, tendrían un impacto negativo en el crecimiento regional, acontecimientos en el entorno geoestratégico internacional como un endurecimiento de las condiciones del Brexit; una política comercial global más proteccionista; el endurecimiento más rápido de lo esperado en la orientación monetaria del BCE y de la FED; shocks inesperados que generen un estancamiento de los ritmos previstos de crecimiento económico internacional, y sobre todo europeo; o un eventual endurecimiento de la senda de consolidación fiscal por la necesidad de ejecutar medidas de ajuste adicionales.