Maetel recibió el Premio a la Exportación 2016 y su director general reconoce el papel desempeñado por la plantilla

José Luis Celorrio es el director general de Maetel

José Luis Celorrio es el director general de Maetel

Maetel, empresa aragonesa que dedicada a proyectos industriales y de energías renovables, recibió el 18 de mayo el Premio a la Exportación 2016 de manos de la Cámara de Comercio de Zaragoza. Con este galardón, su director general, José Luis Celorrio, ha querido reconocer la labor de su plantilla, ya que “supone para ellos un gran esfuerzo personal de desplazamiento lejos de sus familias”.

Asimismo, Celorrio ha animado a las empresas aragonesas a seguir su camino y salir al exterior ya que “por capacidad tecnológica y calidad, están muy bien preparadas para exportar”. Son ya nueve años desde que Maetel comenzó a vender fuera de las fronteras españolas y ya factura en el exterior el 90% de su producción.

PREGUNTA.- ¿Qué ha supuesto recibir este premio a la exportación?
RESPUESTA.- Fundamentalmente, es un reconocimiento a nuestro personal, a toda la gente de Maetel que está desarrollando proyectos por todo el mundo y que supone para ellos un gran esfuerzo personal de desplazamiento lejos de sus familias en estancias muchas veces muy prolongadas. Para ellas, aunque no palia esta cuestión, es un reconocimiento que siempre viene bien, que no pase desapercibido ese esfuerzo que se hace día a día por llevar el nombre de Aragón por todo el mundo.

P.- ¿Qué importancia tiene la exportación para su empresa?
R.- A nivel numérico, en estos momentos, el 90% de nuestra producción anual es exterior, es decir, exportación. En cuanto a cartera de negocio futuro, se incrementa hasta el 95%. Más allá de eso, supone un pilar fundamental porque nos permite abordar otra serie de cuestiones como integraciones de otras empresas o absorción de actividades de otra empresa del grupo que nos ha permitido hacer esa absorción mucho más llevadera.

P.- ¿Cómo se tomó la decisión de empezar a exportar?
R.- Yo creo que como muchas empresas. Fue una salida a la crisis española. En un momento dado, nos pusimos a reflexionar y nos dimos cuenta de que teníamos centros de trabajo en Andalucía, obras en Extremadura, que en muchos casos suponía estar a un distancia mayor que el sur de Francia, que es donde empezamos a realizar obras con carácter internacional. Fue un conjunto de esas dos cuestiones, de la necesidad de buscar salida a la crisis nacional y de decir por qué no si incluso geográficamente estamos más cerca por la ubicación de Aragón. Y así fue cómo comenzó. Continuamos con la aventura francesa con dos proyectos más y, a partir de ahí, ha tenido todo una cierta continuidad.

P.- ¿Dudó en algún momento si salir al exterior era la mejor decisión?
R.- Se duda en muchas ocasiones. La exportación y el proceso de internacionalización no son sencillos y tienes muchos obstáculos mucho más grandes de lo que son a nivel nacional. Hay que considerar que a la incertidumbre propia de un proyecto, en nuestro caso, en lo que es la ejecución técnica o los requerimientos del cliente, se añaden los aspectos logísticos, normativa interna propia del país, expatriación de personal, cuestiones fiscales, apertura de la empresa en el país… Es complejo. No todo es un camino de rosas. Hemos tenido tropiezo y días malos. Pero el cómputo es absolutamente favorable y lo volveríamos a hacer, evidentemente.

P.- Uno de los países en los que son referencia es Japón…
R.- Sí, desde hace ya casi cuatro años.

P.- Y según tengo entendido, su llegada al país nipón se produjo tras el accidente de Fukushima
R.- El desencadenante fue la política de apoyo a las energías renovables como alternativa a raíz del paro nuclear de Fukushima. Dio la casualidad de que uno de nuestros clientes para los que desarrollamos proyectos en otros países nos ofreció la posibilidad de construir proyectos en Japón. Lo estuvimos analizando durante mucho tiempo y de manera muy cauta y pausada porque Japón es un país complejo en la entrada y en la implantación. Y después de casi un año de análisis, decidimos abordarlo. La verdad es que, en paralelo cuando elaboras el proyecto, vimos que es un país muy exigente, pero Maetel se mueve mejor en ámbitos en los que hay una mayor exigencia técnica. Decidimos hacer una apuesta de implantación en el país, no solo del proyecto sino para futuros proyectos. Y ahí estamos, con cuatro años casi de trayectoria en el país.

P.- ¿Fue el idioma una barrera importante?
R.- Lo ha sido, pero, más que el idioma en sí, también es la mentalidad. Es muy distinta la forma de hacer y de entender los negocios, los contratos, las relaciones con empresas… También está el tiempo. En Japón todo se dilata mucho y no es un proceso similar al mundo occidental o anglosajón donde todo es más rápido y se concreta mucho antes. Allí se toman su tiempo, las relaciones se basan muchísimo en la confianza y, por tanto, hay una cuestión de relación casi personal. Todo eso se junta. El idioma es una variable, pero yo diría que el choque cultural es un compendio mayor que eso.

P.- ¿Cuál ha sido la barrera más importante que se han encontrado?
R.- Lo que comentaba. El acople cultural también es fuerte en la zona del Golfo y países árabes, en la zona de Mena (Middle East & North Africa). Hay que tener en cuenta que nosotros no exportamos productos, sino que nos exportamos a nosotros mismos, a la empresa, involucrándonos mucho en la vida del país. Eso supone un esfuerzo de integración cultural y personal de las empresas. Es ese esfuerzo de integración lo que quizá cueste más.

P.- Además, hace alrededor de un mes estuvieron allí con SM el rey Felipe VI. ¿Cómo surge esta posibilidad?
R.- A través de la Cámara de Comercio de España. Ellos hicieron un chequeo de las empresas españolas que estaban presentes en Japón. Desafortunadamente no hay muchas todavía a pesar de ser la tercera economía mundial. Entiendo que por la lejanía y por ser un mercado muy desconocido y muy distinto al nuestro. Dentro de las empresas que hay, quizá la nuestra tampoco sea una “rara avis” en el sentido de ser una empresa de venta de tecnología y proyectos integrados en un país tan evolucionado como Japón. Por eso creo que la Cámara de Comercio nos seleccionó como una de las acompañantes a ese encuentro bilateral entre empresas españolas y japonesas, por esa presencia que ya teníamos en Japón y por el tipo de actividad que desarrollábamos.

Maetel recibió el pasado 18 de mayo el Premio a la Exportación de la Cámara de Comercio de Zaragoza, en la categoría de Gran Empresa

Maetel recibió el pasado 18 de mayo el Premio a la Exportación de la Cámara de Comercio de Zaragoza, en la categoría de Gran Empresa

P.- ¿Salir al exterior os ha ayudado a mejorar en el mercado nacional?
R.- Por supuesto. Decía Manuel Teruel, el presidente de la Cámara de Comercio, y estoy completamente de acuerdo con él, que una empresa no sabe si es competitiva o no hasta que no se lanza al exterior. Por supuesto que nos ha ayudado a mejorar muchos procesos, en logística, de calidad, de seguridad laboral… También he de decir que nuestros clientes nacionales tienen un nivel de exigencia muy elevada y es ahí donde nos movemos. Pero, efectivamente, en general, a las empresas que empiezan el proceso exportador les ayuda.

P.- Además, el año pasado se batió en Aragón el récord de exportaciones. Este año va camino de superarse, lo que significa que las empresas aragonesas están teniendo éxito. Fuera de España gusta el producto aragonés…
R.- Sí. Nosotros, de hecho, hacemos un poco de cabeza tractora en nuestro propio ámbito de empresas aragonesas que vienen con nosotros y nos acompañan en este proceso de exportación. Nos aportan bienes de todo tipo, mecánicos, elementos de anclaje, materiales electrotécnicos, armarios de control, armarios eléctricos, contenedores para material de alta y baja tensión… Y también de servicios. Tenemos en Japón empresas aragonesas que nos están haciendo esos vídeos de topografía y geotecnia. Nosotros lo que queremos desde nuestra perspectiva de proyectos es que las empresas aragonesas, por capacidad tecnológica y por calidad, están muy bien preparadas para exportar. Desde luego, en ese sentido, no deben tener ningún complejo.

P.- ¿Qué proyectos futuros tiene Maetel?
R.- Fundamentalmente, consolidar en donde tenemos presencia, en los diez en los que estamos presente y en los 14 en los que tenemos proyectos. Luego, también estamos evaluando otras zonas como puede ser Australia, que para nosotros es un país atractivo por todo el ámbito de renovables y la posibilidad de proyectos industriales. Lo estamos evaluando a medio plazo. Pero ahora, el objetivo es la consolidación de ese crecimiento que hemos tenido en esas zonas, en Arabia y países del Golfo, México y Centroamérica y en Japón y sudeste asiático.