Internacionalización al mercado galo

Un documento de Aragón Exterior detalla cuestiones como las formas de participación en contratos de construcción en Francia, los requisitos mercantiles para operar en este mercado, los seguros y garantías habituales en el sector, certificaciones, requisitos laborales u obligaciones fiscales

Si la crisis ha golpeado con inusitada fuerza a un sector en concreto, ése es el de la construcción. La falta de actividad en el mercado interno ha forzado a que muchas empresas del sector pongan sus ojos en los mercados exteriores y Francia, por su proximidad y volumen de actividad, es un mercado a tener en cuenta. En 2013, el sector de construcción francés facturó 126.000 millones de euros, el triple que en España, y la obra nueva multiplica por 10 a la española. Sin embargo, Francia no es un país ajeno a la crisis y el ritmo en el sector de la construcción también se ha ralentizado, aunque sigue siendo mucho más activo que el español. La obra nueva se ha resentido, pero la rehabilitación y las reformas suponen más de la mitad de la cifra de negocio en 2013. La eficiencia energética es otro campo que ofrece muchas oportunidades. Sin embargo, las compañías españolas deben tener en cuenta todos los requisitos y certificaciones necesarios para operar en el exigente mercado galo y conocer la legislación del país tanto en materia laboral como de garantías y seguros.

Para que las empresas aragonesas del sector resuelvan todas sus dudas a la hora de trabajar en este país, Aragón Exterior presentó la semana pasada una guía, enmarcada en el Plan AREX Construcción Francia, dirigida a empresas del sector de construcción, tanto prestadoras de servicios (ingeniería, arquitectura, instalaciones y servicios anexos) como proveedoras de materiales y maquinaria de construcción. A lo largo de 88 páginas, en el documento se analizan cuestiones tan variadas como las formas de participación en contratos de construcción, los requisitos mercantiles para operar en Francia, los seguros y garantías habituales en el sector, certificaciones, requisitos laborales u obligaciones fiscales, entre otros.

building-cars-city-1126

Enlace a la Guía AREX sobre el sector de la construcción en Francia

Trabajar en Francia: todo lo que debes saber

Noelia Hernández, delegada de AREX para Francia, es la autora de la guía y fue la encargada de presentarla en la jornada por videoconferencia. “El mercado francés es muy próximo, por lo que para las empresas aragonesas puede resultar más fácil que incluso una obra en Andalucía. Sin embargo, Francia destaca por poner algunas trabas burocráticas a través de certificaciones y es necesario conocer cómo trabajar en el país”, apuntó Hernández.

La delegada de AREX señaló que la obra nueva se ha resentido en Francia, pero la rehabilitación y las reformas supusieron más de la mitad de la cifra de negocio en el año pasado. “2014 está siendo un año malo económicamente para Francia, también para la construcción. Durante el primer semestre se ha producido un declive tanto en residencial como en comercial. Hasta ahora, aunque las residenciales habían experimentado mayor descenso, la no residencial compensaba los resultados. En 2014, ambos están comenzando a frenarse. El Gobierno francés ha apostado por incentivar al sector y estas medidas ya están dando sus frutos: desde el verano hay reactivación, lenta, pero se empieza a remontar”.

Entre los puntos a favor, destaca la apuesta de Francia por la eco-construcción, la eficiencia energética -con sus correspondientes oportunidades también para rehabilitación- y las políticas La apuesta por la eco-construcción, la eficiencia energética, la rehabilitación y las políticas estatales son los principales alicientes de este mercadoestatales para favorecer la construcción de viviendas. “Las rentas medias no tenían acceso a la vivienda porque se construía mucha obra o para alto standing o para desfavorecidos. Por eso se está favoreciendo ahora la construcción residencial y la concesión de hipotecas para acceder a ellas. Hay políticas fiscales para el arrendamiento”. Además, a raíz de la crisis que está sufriendo el sector galo desde hace un año, las organizaciones sectoriales han pedido que se simplifiquen los trámites como licencias, visados,…

“Es un mercado donde es fácil fidelizar a los clientes. No suelen querer cambiar a no ser que haya mucha diferencia en calidad-precio. Las empresas españolas cuentan con buena imagen aunque haya campañas de denuncia de competencia desleal. Técnicamente somos equiparables a las francesas”, apunta Hernández.

Quién es quién en el sector de la construcción

La estructura del sector de la construcción en Francia es similar a la española: grandes constructoras que conviven con multitud de microempresas y autónomos que funcionan como subcontratados. Los grandes grupos han empezado a adquirir otras empresas de tamaño medio con poder regional o que estaban presentes en sectores donde no tenían fuerza, por lo que se registra una tendencia a la concentración del sector.

Casi el 70% de las empresas realizan trabajos de acabados, mientras que el 30% hacen cimentación. Muchas de las que realizan acabados son artesanales, que se caracterizan por el bajo número de asalariados (más de la mitad son autónomos). Las artesanales realizan todos los oficios de la construcción, pero sobre todo cubiertas, carpintería, fontanería… Hay muy pocas artesanas que realicen estructura y cimentación.

Tres grandes empresas destacan por su cifra de negocio respecto al resto: Vinci, Eiffage y Bouygues. Más de la mitad de su facturación proviene del exterior y se les conoce como generalistas. Muchas empresas españolas que han empezado en Francia han conseguido ser subcontratistas de estas empresas. Estas empresas valoran mucho la calidad y competitividad de las empresas, por lo que son muy exigentes con los requisitos a los proveedores. Piden referencias de trabajos similares en su país, que cuenten con todas las certificaciones y cualificaciones, que se cumplan todos los requisitos legales… Cada vez es más común que empresas grandes establezcan en privado licitaciones para sus proveedores.

Hay otro grupo de empresas medianas, lejos de la facturación de las grandes, cuyo volumen de proyectos también les predispone a trabajar con empresas de otros países si les pueden asegurar el mínimo de calidad que exigen.

Para empresas que hagan obra pública, destacan dos empresas: Colas y Technip, con volumen de trabajo alto. Descenso en la construcción pública, pero no tanto como en España. Hay bastante licitación para equipamientos sociales. El volumen medio de los contratos ha disminuido, lo cual es bueno para las pymes. Los concursos pequeños cada vez es más común que los ganen pymes y no solo francesas. Las ¾ de los contratos están adjudicados por comarcas, ayuntamientos, entidades locales… Son las que más contratan licitaciones. Las empresas españolas están siendo muy activas en los últimos años. La principal ventaja para las licitaciones públicas es que la concurrencia se hace por lotes y no por el volumen global de la obra. Posibilidad de presentarse para el sector donde están especializadas. La mayoría de los concursos nos van a pedir documentación de la empresa, doc técnica y capacidad económica de la empresa.

Formas de participación

Las figuras que intervienen en un contrato de ejecución de una obra en Francia son similares a las españolas. Sin embargo, existen diferencias respecto a las responsabilidades de cada una de ellas, el papel que juegan en estas operaciones y cómo se vertebra la relación entre las partes. El promotor (Maître d’ouvrage) es el origen de todas las obras y el cliente final, mientras que el director de obra (Maître d’oeuvre) es el arquitecto encargado del diseño conceptual. El maître d’oeuvre es el únicos autorizado por ley para realizar los proyectos y planos necesarios para conseguir los permisos de construcción y es quien dirige la ejecución de la obra y quien coordina a todas las empresas que participen en la misma.

Las empresas contratistas contratan directamente con el promotor y no tienen por qué ofrecer todos los trabajos necesarios para la ejecución de la obra, sino que pueden estar especializadas en un oficio o trabajo determinado. Por su parte, los subcontratistas realizan parte de los trabajos a ejecutar y es habitual que en los pliegos se fije el porcentaje máximo permitido. Las empresas contratistas principales son las responsables de toda la obra frente al cliente y, por tanto, son responsables solidarias de los trabajos realizados por los subcontratistas.

Las UTEs como las conocemos en España no existen, pero sí los consorcios. No es una figura muy extendida, pero se usa cada vez más, sobre todo en licitaciones públicas.

Requisitos mercantiles

Para trabajar en Francia no es obligatorio implantarse en el país. Se pueden realizar proyectos desplazando a su personal: la legislación francesa lo permite, pero obliga a cumplir con todos los requisitos legislativos que se les exige a las francesas, como obligaciones fiscales, seguros y garantías, certificaciones….

Las tres principales formas de implantación en Francia son, por orden de implicación:

  • Oficina de representación: Sería el primer paso cuando se ha tenido relación y se cree que hay oportunidades de negocio. Su cometido principal es prospectar el mercado y crear clientes. No tiene personalidad jurídica, por lo que no puede facturar. Se usa en las fases previas. Sería como un apéndice comercial.
  • Sucursal o establecimiento permanente: Si necesitamos una oficina, un almacén, contratar trabajadores,… Es una prolongación de la persona jurídica española en Francia. Se pueden firmar contratos, facturar, liquidar impuestos,… pero la responsabilidad final de todos los actos serán siempre de la matriz española. Como sucursal, se puede trabajar completamente en Francia.
  • Filial: Entidad con personalidad jurídica propia. Exime a la matriz española de cualquier responsabilidad ya que recae sobre ella. Es el último escalón en las formas de implantación. Tiene completa libertad para actuar y facturar. Para recuperar los beneficios para España, hay varias fórmulas: repartiendo dividendos, cánones o trabajos, formando parte de un consorcio o como subcontratista…

Para empezar a trabajar en Francia, a no ser que nos lo exijan para tener mayor implicación, no es necesario tener presencia.

Seguros y garantías

Es la principal traba que se encuentran las empresas españolas, muchas veces por desconocimiento de la legislación francesa. Las empresas españolas no acostumbran a tener en cuenta los sobrecostes porque no han tenido en cuenta las garantías que exige la legislación. De acuerdo a la legislación francesa, al subcontratista no se le va a exigir la misma responsabilidad que al arquitecto o al constructor, pero se le va a exigir responsabilidad del seguro decenal.

Respecto al seguro de responsabilidad civil, tenemos que saber si nuestra cobertura puede cubrir cualquier situación. Va a cubrir principalmente todos los daños a la obra en sí como a edificios adyacentes y empresas que participan en la obra y la garantía de desmoronamiento de la obra antes de que el director acepte su recepción.

La garantía de perfecto acabado implica que la empresa cumpla con los requisitos y que todos los trabajos realizados hayan sido aceptados por el director de obra.

El momento de recepción de la obra determina las responsabilidades y garantías de las empresas que han participado. Muchas empresas españolas no conocen que hay que exigir las garantías y cauciones para asegurarse en caso de impago, aunque no son frecuentes. Es una práctica muy habitual en Francia. Muchas empresas francesas, cuando trabajan con extranjeras, si la extranjera no le pide garantías y cauciones no las ofrecen ya que suponen gastos para ellas. La alternativa es contratar un seguro de crédito o caución, pero el coste recae sobre la española y no sobre la francesa.

building-building-site-cement-2469

Laboral

Otra falta de información común entre las empresas españolas sone los requisitos laborales que se exigen a las empresas extranjeras. Como no es necesario tener implantación en el país, las empresas españolas pueden realizar trabajos desplazando a sus trabajadores. Se ha establecido la posibilidad de contratar trabajadores en Francia aunque la empresa no tenga presencia en Francia. Si tenemos una sucursal o filial, actuaríamos como cualquier empresa francesa.

Entre los requisitos a las empresas que no tienen filial y quieren contratar a trabajadores se encuentra la necesidad de contar con un responsable francés cualificado y que cumpla con los trámites requeridos o que al menos haya una persona trabajando en la obra que hable francés y que sirva de enlace. Todos los trabajadores que se desplacen a Francia van a cobrar el mismo salario que los franceses, deben cumplir las mismas horas de trabajo…

Por regla general, los contratos en Francia son indefinidos. Lo más habitual es recurrir a un contrato de duración determinada. El salario mínimo francés está en 9,53 euros la hora. Hay que respetar los niveles y cualificaciones dentro del sector de la construcción y adaptar el salario a ese rol. Las inspecciones de trabajo a las empresas extranjeras son muy habituales.

Existen tres tipos de despido: voluntario, amistoso o por causas económicas o personales. En este último punto hay que dejar muy claro las causas.

La duración de la jornada laboral es de 35 horas a la semana, aunque hay excepciones. Durante un periodo de tiempo muy acotado se pueden trabajar más, pero no durante más de 12 días en un periodo de tiempo determinado. “Hay que respetarlo con los que desplacemos como con los que contratemos”, recuerda Hernández.

Respecto a los compromisos con la Seguridad Social están la cotización equivalente a la española y cotizaciones compensatorias para vacaciones, jubilación,…

La Inspección de Trabajo es más protectora con el trabajador que la española. Los trabajadores tienen derecho a cobertura médica, cotizaciones, pagos por desempleo, jubilación complementaria, vacaciones… Los trabajadores que se contraten residentes en Francia estarán sujetos a IRPF francés, por lo que las retenciones habrá que liquidarlas en el país.

En principio no hay ningún problema para desplazar a Francia a un trabajador español con residencia en España. La administración francesa permitirá que esté allí siempre que haya un contrato de obra y, cuando finalice, tendrá que volver a su país de residencia. Entre las formalidades para el desplazamiento están presentar una declaración previa, cuánto tiempo va a estar en Francia… Es bastante habitual tener que homologar la cualificación de los trabajadores. Las Cámaras de Oficios y Artesanos, que son regionales, son las encargadas de la homologación, “aunque puede que en una te homologuen y en otra no”, advierte la delegada de AREX.

El plan de seguridad de la obra es bastante parecido al de España. Existen variaciones respecto a la señalización de la obra, pero poco más. En el plan va tanto la vigilancia como el plan de prevención de riesgos.

Respecto a la legislación a respetar para trabajadores desplazados, en todo lo relacionado con el contrato con el trabajador prevalecerán las leyes españolas. Sin embargo, los trabajadores desplazados pueden recurrir a los organismos competentes franceses en caso de disputa con la empresa española.

La inspección de trabajo es muy exigente con los formularios de los requisitos previos. El inicio de la obra se retrasará tanto como días se haya retrasado la entrega de la documentación solicitada.

Para las empresas que quieran contratar trabajadores en Francia, existen contratos bonificados para desfavorecidos, contrato de aprendizaje, ayudas para la contratación para empresas consideradas preferenciales (zonas con problemas de desarrollo económico,…).

Obligaciones fiscales

Se ha creado un servicio en la Agencia Tributaria francesa para las empresas extranjeras que operen en el país. “El IVA se repercute en Francia. Si no tenemos presencia en Francia nos pueden liquidar impuesto correspondiente sobre bienes inmuebles. Si la empresa cuenta con una filial está sujeta al IVA francés y tendrá que realizar las obligaciones del Impuesto de Sociedades”, afirma la delegada de AREX.

Certificaciones

Existe legislación francesa que exige aspectos más ambiciosos a las empresas extranjeras que quieran trabajar en este mercado. Lo más habitual es la marca NF, una marca colectiva francesa que garantiza la calidad y seguridad de los productos y servicios. Es voluntaria, pero las firmas galas las exigen para materiales de construcción. Para empresas de servicios, hay muy pocas compañías para las que se les exijan. “El marcado CE nos va a abrir las puertas de muchos mercados europeos, pero en Francia domina el NF, que la concede normalmente AFNOR”, apunta Hernández.

La norma NF es específica del mercado francés. Cada vez se solicita menos, pero sí es necesaria si se trabaja con productos tóxicos o pueden pedirla por cuestiones medioambientales.

Qualibat, por su parte, emite certificaciones sobre competencias profesionales del sector de la construcción. Es muy habitual que se solicite para poder trabajar. Qualibat es bastante exigente: se concede al 60% de las empresas que la solicitan y es bastante apreciada por las empresas francesas del sector. Con la certificación equivalente en España se puede llegar a suplir.

Perder el miedo

José María García, director general de Economía del Gobierno de Aragón, Ignacio Martínez de Albornoz, director gerente de Aragón Exterior, y Vicente Lafuente, secretario general de la Confederación de la Construcción de Aragón y de la Fundación Laboral de la Construcción, en la apertura de la jornada

José María García, director general de Economía del Gobierno de Aragón, Ignacio Martínez de Albornoz, director gerente de Aragón Exterior, y Vicente Lafuente, secretario general de la Confederación de la Construcción de Aragón y de la Fundación Laboral de la Construcción, en la apertura de la jornada

La jornada de presentación de la guía sirvió para animar a las empresas del sector a perder el miedo a la internacionalización y más concretamente a Francia. El director general de Economía del Gobierno de Aragón, José María García, recordó la apuesta del Ejecutivo autonómico por la internacionalización, que se plasma a través subvenciones, pero sobre todo ayudas como es los servicios de Aragón Exterior, desde la redacción de planes de internacionalización a programas como la red de empresas tractoras o su red de contactos en el exterior. Por su parte, Ignacio Martínez de Albornoz, director gerente de Aragón Exterior, señaló que Francia es un mercado en el que la estrategia es a largo plazo y destacó las ventajas que ofrece como la cercanía, la competitividad en costes de las empresas aragonesas y su experiencia. El responsable de AREX también recordó la línea de apoyo a certificaciones y homologaciones que lanzó el organismo, muy útil para este mercado en concreto.

Vicente Lafuente, secretario general de la Confederación de la Construcción de Aragón y de la Fundación Laboral de la Construcción, recordó que el de la construcción “es un sector en el que nos cuesta salir al exterior por nuestra cultura empresarial y estructuras de empresas, muy pequeñas. Hay miedos pero las empresas tienen que tener un criterio razonado de qué supone salir al exterior”.

Lafuente: “En Francia, las patronales y los sindicatos son muy recelosos de que empresas de fuera que vengan a hacerles competencia ilegítima”“Venimos de unos años de sobreproducción interna de los años de bonanza. Teníamos una mano de obra sin cualificar y la Fundación Laboral de la Construcción se centró en su formación y en la prevención de riesgos laborales. Se ha avanzado mucho en la profesionalización del sector, un factor decisivo para la internacionalización. En Francia, las patronales y los sindicatos son muy recelosos de que empresas de fuera que vengan a hacerles competencia ilegítima, pero las empresas españolas tienen personal cualificado, alta gestión de la prevención, tecnología excelente y capacidad de competir en innovación y precio pero no ir solo a coste”, señaló Lafuente.

El secretario de la Fundación Laboral de la Construcción también recordó que las empresas francesas son muy exigentes al pedir certificaciones y apuntó que la fundación imparte formación para acreditar el VCA, una certificación sobre una serie de criterios en materia de seguridad, salud y medio ambiente.

Lafuente recordó la querencia de las empresas españolas hacia el mercado iberoamericano “porque los directivos no dominan con fluidez idiomas extranjeros y porque ven a Europa como un mercado hostil, sin tantas posibilidades como los emergentes. Francia tiene la cercanía, un contexto cultural semejante, libertad de circulación, los plazos de pago son bastantes mejores que en España, estabilidad y solvencia”.

Respecto a los retos de las empresas del sector de la construcción respecto al mercado francés, Lafuente señaló cuatro:

  1. La Travesía Central de los Pirineos: “Un proyecto de interés conjunto. Sería una inyección para el sector extraordinaria y para la competitividad”.
  2. Rehabilitación: “En Francia ocupa cerca del 40% frente al 20% de España, sobre todo ligada a la eficiencia energética. Existen ayudas focalizadas a la rehabilitación centrada en eficiencia energética”.
  3. Obra pública: “Ahora está atravesando dificultades en Francia. Se debe ir siempre de la mano de un francés a través de una joint venture u otras fórmulas. No hay reciprocidad: los franceses también tienen problemas para competir en España. Existe la necesidad de simplificar para mejorar la transparencia y la concurrencia”.
  4. Contratación privada

Por último, el secretario de la Fundación Laboral de la Construcción quiso recordar la importancia del servicio y el respeto a la normativa francesa: “Los empresarios y sindicatos son susceptibles frente a la competencia por reducción de costes. En Francia tendremos que aplicar las 35 horas laborales, hay que pagar salarios franceses, respetar las horas de descanso, nuestro personal debe tener el alta un mes antes de ir a Francia… Rige el criterio de destino, no el de origen”.

Cómo ser proveedor de Bouygues

Idoya Vidondo, responsable de Proyectos de Construcción y Hábitat de Aragón Exterior, y Grégoire de Tarade, jefe de Grupo de la División de Aprovisionamiento de Bouygues

Idoya Vidondo, responsable de Proyectos de Construcción y Hábitat de Aragón Exterior, y Grégoire de Tarade, jefe de Grupo de la División de Aprovisionamiento de Bouygues

La jornada de presentación de la guía también contó con la intervención de Grégoire de Tarade, jefe de Grupo de la División de Aprovisionamiento de Bouygues, la segunda constructora francesa, sexta en el mercado europeo y séptima a nivel mundial. Este grupo industrial galo está diversificado en sectores como la construcción, las telecomunicaciones y los medios de comunicación y tuvo una cifra de negocios de 33.300 millones de euros en 2013, de los cuales una tercera parte provino de su actividad internacional. Su posición dominante en el sector francés se ha trasladado tanto al mercado europeo como al mundial.

La constructora francesa busca empresas de climatización/ventilación/calefacción; fontanería; azulejos, resinas y granito; cerrajería metálica (escaleras, barandillas, pasamanos, etc); carpintería de madera (puertas, rodapiés…) y Alucobond y GRC, entre otras.

Tarade clarificó que los criterios que establece la compañía para poder trabajar con ellos se rigen por:

  • Facturación mínima: si la empresa es demasiado pequeña tendrá problemas para trabajar en Francia. Se pide una facturación anual mínima de tres millones de euros. Para determinadas especialidades incluso se puede requerir mayor facturación.
  • Empresas capaces de hacer el montaje en París: el grupo hace el hormigón y el resto se subcontrata.
  • Documentos administrativos y seguros
  • Personal técnico que hable francés: muy importante. La relación a través de una traductora es complicado y es necesario construir una relación de confianza.
  • Experiencia de trabajo en el extranjero, mejor aún si es en Francia.

Respecto a las condiciones de pago, éste se realiza a 45 días. La facturación se hace el 20 del mes, anticipando lo que se hace hasta el 30. Para poder realizar el pago necesitan contar con toda la documentación de la empresa subcontratada.