VII Encuentro Arex

Impagos, desavenencias, problemas en la entrega de mercancías… ¿Cómo actuar ante un conflicto comercial internacional? O mejor aún: ¿qué podemos hacer para evitarlos? El abogado Jaime Navarro explica cómo la previsión ayuda a tener una estrategia clara para afrontarlos.
Jaime Navarro, abogado y socio de Navarro Llima Abogados

Jaime Navarro, abogado y socio de Navarro Llima Abogados

El mejor conflicto es el que no se produce. Javier Navarro, abogado y socio de Navarro Llima Abogados, expuso en el VII Encuentro Internacional Arex algunas claves y consejos para que las empresas minimicen el riesgo de tener que enfrentarse a estas -en ocasiones realmente enrevesadas- situaciones. «Un conflicto comercial internacional es una situación compleja porque tenemos diferentes legislaciones, convenios y tratados internacionales, culturas nacionales sobre los negocios que pueden ser distintas, especificidades del sector y usos y costumbres del comercio internacional. No existen soluciones automáticas», apuntó Navarro.

Navarro: «Si cuando nos encontramos ante un conflicto tenemos que pensar “¿Y ahora qué hacemos?”, las posibilidades de que nos vaya mal son altas»¿Cuál es la mejor forma de prepararse ante un potencial conflicto? Siendo previsores. «Si cuando nos encontramos ante un conflicto tenemos que pensar “¿Y ahora qué hacemos?”, las posibilidades de que nos vaya mal son altas. Debemos tener preparada la operación comercial y el proceso interno de resolución de conflictos en el que caso de que se produjeran». Es aquí donde entra en juego una herramienta clave en cualquier operación internacional: el contrato. «Este documento marca el objeto, precio, calidad, cantidad, lugar y momento de entrega (a través del incoterm), forma de pago, ley y foro de resolución de conflictos en el que caso de que se produjesen. Con un contrato bien hecho hemos eliminado muchas incertidumbres», afirmó el abogado.

«Si eres una empresa grande no vas a hacer un contrato para cada operación, se hace una confirmación de pedido, que tiene validez legal ya que se indica el objeto, precio, cantidad, forma de pago, ley, foro e incoterm aplicable». En esa confirmación de pedido, Navarro recomendó añadir la frase “La presente operación comercial queda sujeta a la legislación y jurisdicción española”, ya que así se fija el ‘terreno de juego’ en el caso de que se produjera un conflicto y hubiera que acudir a los tribunales.

Los incoterms y, en consecuencia, dónde y cómo se produce la entrega de la mercancía, son transcendentales ante un posible conflicto. «Cuando no tenemos nada preparado, como por ejemplo si hemos cerrado una operación por email sin contrato, la legislación aplicable sería respecto al lugar de la obligación principal, donde se han entregado las mercancías».

Contar con un protocolo

«Muchas veces se disfraza un impago como conflicto comercial»Las empresas deben de haber realizado una previsión de cómo actuar ante un conflicto internacional, para lo que deben contar con un protocolo de actuación ágil, bien conocido por los responsables correspondientes de la empresa y con plazos y fechas determinadas. «El protocolo debe recoger el modo de actuación tanto si estamos ante un impago o ante un conflicto internacional, ya que muchas veces se disfraza un impago como conflicto. Debemos tener en cuenta cuál es la naturaleza del problema y si existe certeza real de la falta de conformidad; la determinación de a quién pertenece la responsabilidad y qué consecuencias tendría para la empresa una falta de acuerdo», señaló el socio de Navarro Llima Abogados.

Para evitar el riesgo de impago, Navarro recomendó la carta de crédito. «Si estamos operando sin carta de crédito debe haber una justificación. También debemos tomar precauciones con el Bill of lading y guardarnos una copia. En definitiva, debemos asegurarnos las operaciones».

«Las reclamaciones en el extranjero siempre conllevan incertidumbre. La justicia española la controlamos, la de otros países no»Ante una disconformidad, el primer paso es negociar con la parte contraria. Pero si se pasa a una reclamación judicial, Navarro expuso las opciones que conllevan la eficacia de sentencias españolas, el proceso monitorio europeo o tener que acudir al foro del demandado: «Las reclamaciones en el extranjero siempre conllevan incertidumbre. La justicia española la controlamos, la de otros países no».

Proceso de actuación

«Un conflicto comercial es una falta de conformidad entre comprador y vendedor sobre alguno de los elementos esenciales del contrato (objeto, precio, calidad, cantidad, lugar de entrega y momento de la entrega). En caso de conflicto, debemos identificar la naturaleza y certeza de la falta de conformidad y las posibles respuestas por parte de algún responsable de nuestra empresa: desde el departamento de calidad, una visita desde gerencia a la otra empresa o la necesidad de recurrir a un informe técnico elaborado por una tercera parte», apuntó el abogado.

En el caso de que exista una no conformidad, se debe determinar a quién pertenece la responsabilidad, ya sea de la propia empresa, del cliente, del transportista, del agente, de la entidad financiera, del distribuidor o de nadie.

«En ocasiones es necesario interponer un pleito porque así se marca una fecha de resolución del conflicto»«Si no se llega a un acuerdo entre las partes, debemos analizar la situación y decidir si queremos una solución negociada o acudir a los tribunales. Apostar por una solución negociada dependerá de la responsabilidad y del interés comercial para la empresa, pero debemos fijar un determinar un plazo de resolución y ser muy ágiles siempre. En ocasiones, para evitar demoras sin justificar, es necesario interponer un pleito porque así se marca una fecha de resolución del conflicto».

Por último, Navarro también recordó la vía del arbitraje internacional para la resolución de conflictos, destacando la la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (ICC), cuya secretaría se encuentra en París, y la opción de fijar un emplazamiento que pueda ser neutral para las dos partes del conflicto. El abogado también recordó que se debe tener en cuenta si el arbitraje es de Derecho (el tribunal arbitral se fundamentará en las leyes y reglamentos que aplican al contrato) o equidad (el tribunal aplica su entendimiento de lo que es justo y equitativo). A juicio del abogado, el arbitraje internacional es una solución recomendada para grandes operaciones y procesos de fusiones y adquisiciones, y recordó que existen sedes arbitrales repartidas por el mundo como en Londres, Hong Kong o Singapur.