La bodega nació en 1997 y al año siguiente ya estaba vendiendo en Europa. Su vocación internacional la ha convertido en la mayor bodega aragonesa y ya vende fuera el 75% de su producción

El reto

Hacer sostenible y rentable el trabajo de nuestros más de 700 viticultores en la viña

Las claves

Diversidad de viñedo que se traduce en un portfolio de marcas completo, viticultura sostenible, orientación al cliente, mejora continua e innovación

Cuando en 1997 cinco cooperativas de Cariñena decidieron unirse, con el apoyo del Gobierno de Aragón y las cajas aragonesas, para sumar esfuerzos en el sector vitivinícola y abrirse paso en los mercados internacionales, no podían imaginar que más de 20 años después esa alianza, convertida en Grandes Vinos, sería ya la mayor bodega de Aragón y estaría entre las 30 primeras de España.

Nuestra Señora del Pilar de Villanueva de Huerva, San Roque de Alfamén, San José de Aguarón, San Bernabé de Cosuenda y la Sociedad Agraria nº 75 Cariñena Vitícola fueron las cooperativas, todas ellas nacidas a partir de los años 50, que pusieron en marcha Grandes Vinos, baluarte de la DO Cariñena, que cuenta con 4.359 hectáreas y dispone de viñedos en los 14 municipios que la integran. También tiene presencia en la DO Somontano, pues adquirió Bodegas Sierra de Guara para hacer frente a la demanda de vino ecológico.

Los clientes y la internacionalización han sido siempre los pilares estratégicos de la empresa. Al año siguiente de su creación, la empresa ya se había abierto camino en Europa con un contrato de ventas con Alemania de más de un millón de botellas y una facturación de 3 millones de euros, y en la actualidad está presente en 42 países de todo el mundo. De hecho, el 75% de su producción se va fuera de nuestras fronteras. La empresa, cuya facturación supera los 25 millones de euros, está formada por 714 viticultores y cuenta con 65 trabajadores.

En el año 2002 inauguraron sus propias instalaciones, una moderna bodega enclavada en un terreno de 60.000 metros cuadrados. «Hay un antes y un después de la construcción de la bodega», explica José Antonio Briz, director general de Grandes Vinos. Desde entonces, las instalaciones han seguido modernizándose. Su planta de embotellado tiene capacidad  para producir 12.000 botellas/hora, en su sala de crianza reposan 13.000 barricas de roble de 225 litros y cuentan con una línea automática de envasado Bag in box. «De momento no es un mercado representativo, pero es una apuesta de futuro, hay que estar preparado», asegura Briz.

La empresa Grandes Vinos

La moderna bodega está ubicada en Ctra. Valencia Km 45,700, Cariñena (Zaragoza), en un terreno de 60.000 metros cuadrados.  

Año de fundación 1997
Número empleados 65
Facturación en 2018 27,8 M
Presencia internacional 42 países

Grandes Vinos ha estado siempre muy comprometida con el impulso y la identidad de la Denominación de Origen Cariñena. La uva más cultivada es la garnacha (33%), emblema de esta tierra, pero también tiene gran protagonismo la uva cariñena, la única
variedad del mundo que toma su nombre de su lugar de origen.

La bodega cuenta en sus filas con una gran diversidad de marcas, que va desde su gama Premium Anayón, que incluye Anayón Terracota, un vino que envejece durante un año en ánforas de barro y que se elabora con variedad cariñena: «No es un vino de venta masiva, es un estandarte de la compañía, un producto muy diferente del que nos sentimos muy orgullosos», explica Briz. Hasta marcas más tradicionales y consolidadas en los mercados, como Corona de Aragón, Monasterio de las Viñas y 3C, pero también con otras más modernas, como El Circo, Beso de Vino y Hoy. Además, también ha experimentado con caldos innovadores, como Iglup, un “refresco de vino” con burbujas y solo 4,8% en formato de botellín de 20 cl y cierre de chapa para aquellos consumidores que quieran iniciarse en el mundo del vino.

Su futuro se vislumbra optimista, esforzándose para hacer sostenible y rentable su trabajo y buscando innovar para satisfacer la demanda de sus clientes.

Lecciones aprendidas

Nuestro objetivo es crear marcas globales, pero no podemos obviar un enfoque local. Aportar valor diferencial es la clave para seguir creciendo

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