Esta empresa zaragozana exporta el 100% de su producción y acaba de enviar siete hospitales de campaña a Arabia Saudí

Arpa cuenta con alrededor de 100 trabajadores

“Facilitar las necesidades del mundo”. Esa es la principal meta de Arpa y así lo lleva haciendo desde el año 1968, cuando la empresa fue fundada en Zaragoza por Antonio Arpa Romero, un turolense de Caminreal. Desde ese momento, la actividad de la compañía no ha dejado de incrementarse. Desde la capital aragonesa ha llevado equipos móviles de campaña a rincones de todo el mundo. Así, este mes de junio, Arpa está instalando su séptimo hospital de campaña en Arabia Saudí. Este encargo es parte del contrato “más grande que se ha firmado nunca en hospitales de campaña”, según asegura la consejera delegada de la compañía, Clara Arpa.

El Ministerio de Defensa de Arabia Saudí encargó este proyecto a Arpa en 2015, el primero que la organización zaragozana firmaba con el país árabe. La cuantía destinada para él ascendió a 140 millones de euros a ejecutar en tres años. Arpa desarrolló los hospitales en apenas 13 meses. Ahora, la empresa se encargará del mantenimiento integral de los siete centros durante cinco años.

Estos siete hospitales de campaña están construidos sobre contenedores, camiones y remolques, equipados con la última tecnología. Poseen 800 metros cuadrados de superficie y albergan todo tipo de servicios, desde salas de rayos X hasta quirófanos, pasando por consultas de dentista.

Gracias a este proyecto, Arpa ha podido aumentar sus empleados en casi un 25%, llegando hasta alrededor de 100 trabajadores. Una plantilla que la empresa espera mantener cuando finalice su trabajo en Arabia Saudí. Además, la compañía ha colaborado con 1.100 proveedores, la mayoría de ellos aragoneses.

Otros proyectos

Pero este no es el único gran proyecto que Arpa ha llevado a cabo a lo largo de toda su historia. Ya en 1970 suministró a Venezuela 150 cocinas móviles y, en 1973, fueron 130 a Chile. Su primer hospital de campaña lo envío en 1988 a Mozambique.

En 1995 instaló en Argentina sus 325 primeras plantas potabilizadoras. Y, también en América, en 2001, vendió sistemas integrados de alimentación en contenedor para los marines de Estados Unidos. Además, en 2001, realizó el primer sistema de habitabilidad de la Fuerza de Paz chileno-argentina.

Asimismo, Arpa participó en los trabajos de reconstrucción de Haití, tras el terremoto de 2010. El año pasado, firmó dos contratos en Argelia para el suministro de 373 contenedores frigoríficos y 68 cocinas móviles.

Así, Arpa, a día de hoy, exporta el 100% de su producción a casi 60 países. Por este motivo, recientemente ha recibido el Premio a la Exportación 2016, que otorga la Cámara de Comercio de Zaragoza. En sus más de 50 años de trayectoria, Arpa –ubicada, actualmente, en el polígono Centrovía- ha hecho posible que lugares en plena guerra o devastados por una catástrofe natural cuenten con recursos sanitarios, cocinas móviles, espacios seguros o, incluso, agua potable. Entre los clientes habituales de la compañía se encuentra Naciones Unidas.

Colaboración con las Fuerzas Armadas de España

Aunque desde 2013, tal y como explica Clara Arpa, el Ministerio de Defensa español no lanza misiones nuevas. En años anteriores, Arpa ha colaborado en numerosas ocasiones con las Fuerzas Armadas de España.

En 1968, comenzó a suministrar las primeras cocinas móviles al Ministerio. Trece años después, ya había distribuido más de 1.300 cocinas a las Fuerzas Armadas del país.

Además, en 1986, construyó para Protección Civil España su primer campamento de refugiados para 1.000 personas.

El propio fundador de la empresa, Antonio Arpa, recibió a título póstumo la medalla al mérito militar con distintivo Blanco por su aportación a las Fuerzas Armadas españolas.

Nuevos horizontes

Según la consejera delegada de la empresa, contratos de las dimensiones del de Arabia Saudí provocan nuevos contratos. En este sentido, reconoce que “nos han llamado de otros países diciendo que quieren que su hospital de campaña lo haga Arpa porque han tenido experiencias anteriores que no han sido satisfactorias”.

En estos momentos, Arpa está pendiente de la licitación de hangares para helicópteros, así como de campamentos para las FARC, Kuwait, Malasia y Filipinas o la reconstrucción de viviendas en Ecuador, tras el terremoto de Pedernales.

Investigación e innovación

Tras sus 50 años de actividad, Arpa afirma que sigue siendo la misma. Sus claves para llegar a donde está ahora han sido su “determinación, trabajo, esfuerzo, arriesgar mucho y tener unos principios muy sólidos”, así como “seguir en la brecha, seguir innovando e intentar que todo lo que hagamos salga de aquí”, reconoce su consejera delegada.

Arpa es “una empresa honrada, transparente, que cumple todas sus obligaciones y trata de hacerlo bien para que nos sigan llamando. En nuestro sector, no nos podemos permitir el lujo de hacerlo mal”, puntualiza Clara Arpa.

Así, uno de los fuertes de la empresa es su departamento de investigación, formado por “gente muy joven y dinámica”, como detalla la consejera delegada de la compañía, quien añade que su compañía es la única del sector “capaz de integrar la gestión de residuos, energía, agua y saneamiento”.

Precisamente, entre sus líneas de investigación sobresale la sostenibilidad. “La sostenibilidad está aquí y ha venido para quedarse, así que tenemos que ser lo más eficientes posibles tanto con la energía, como con el agua, como con los residuos”, declara Arpa.