Riesgos jurídicos y legales

Cámara Zaragoza entregó ayer los diplomas de la segunda edición del Programa Superior de Comercio Exterior y Management Internacional (PSCEMI). Gregorio Cristóbal, árbitro de comercio internacional, explicó en la jornada cómo afrontar (y mitigar) los litigios en el comercio exterior.

Tarde de diplomas y merecidos aplausos en la jornada que ayer organizó la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Zaragoza para clausurar la segunda edición del Programa Superior de Comercio Exterior y Management Internacional (PSCEMI). La cita contó con un invitado especial: el árbitro de comercio internacional Gregorio Cristóbal Carle, que explicó con qué alternativas cuentan las empresas para resolver sus conflictos internacionales y las principales diferencias entre acudir a los tribunales ordinarios o buscar soluciones en la jurisdicción voluntaria. «Nadie está libre de tener que enfrentarse a un litigio. En el comercio internacional no solo hay riesgos comerciales y financieros, también debemos prepararnos para los jurídicos y legales», advirtió.

De izquierda a derecha: Gregorio Cristóbal, árbitro de comercio internacional, Berta Lorente, vicepresidenta segunda de Cámara Zaragoza, y José Miguel Guinda, director académico del PSCEMI.

De izquierda a derecha: Gregorio Cristóbal, árbitro de comercio internacional, Berta Lorente, vicepresidenta segunda de Cámara Zaragoza, y José Miguel Guinda, director académico del PSCEMI.

«Los riesgos jurídicos y legales son el tema que menos se plantea desde el punto de vista estratégico», se lamentó Cristóbal, que afirmó que toda la actividad del comercio internacional «debe manejarse desde la estrategia y el análisis, que se fundamenta en la información y el conocimiento». Esas son las claves para predecir y prevenir futuros conflictos en «Si buscamos una vía amistosa, va a tener más poder la conversación entre las partes que lo escrito en un contrato»las relaciones económicas internacionales: «En cualquier negocio puede surgir un conflicto de intereses entre las partes porque los negocios los realizan personas, cada una con sus propios criterios e intereses».

Antes de que surja un litigio deberíamos haber planificado cómo querríamos resolverlo: «El propio litigio va a dar las pistas para encontrar las soluciones y los pasos a seguir para el acuerdo de ambas partes. Si buscamos una vía amistosa, la voluntad de conversación entre las partes va a tener más poder que lo escrito en un contrato». «Buena parte de los litigios se podrían haber solucionado si ambas partes hubieran estado bien asesoradas, excluyendo los casos de los que sistemáticamente no pueden o no quieren cumplir sus compromiso», añadió el árbitro internacional.

Aquí entra en juego un factor fundamental: la planificación. «El coste de resolución de un litigio aumenta cuando no existe una planificación estratégica previa que determine los instrumentos y herramientas a utilizar en el supuesto de que surjan las discrepancias. El contrato es el mejor y más adecuado mecanismo para prever esas situaciones futuras, lo que también debería incluir la forma de resolver los posibles litigios nacidos en la relación comercial», afirmó Cristóbal.

¿Cómo resolver un conflicto?

Como empresa tenemos dos opciones: la vía judicial o buscar una solución amistosa mediante el recurso a la vía jurisdiccional voluntaria. La decisión dependerá de si apostamos por la ‘cultura del acuerdo’ o si por el contrario nos sentimos más seguros acudiendo al sistema judicial de un determinado país. «Ningún conflicto es deseado porque no genera beneficio a ninguna de las partes. Hay que entender el litigio como un fracaso. Además del coste económico y de tiempo, el primer «Hay que entender el litigio como un fracaso. El primer daño que se causa es a la imagen de la empresa»daño que se causa es a la imagen de la empresa».

Si se opta por evitar los tribunales, el arbitraje comercial internacional es la vía más conocida y utilizada, aunque existen otras figuras como la mediación, la conciliación, el mini trial (común en discrepancias entre filiales y matriz) o la propia negociación. La elección de cualquiera de estas opciones no es baladí: «Después de que dos empresas litiguen en los tribunales, lo lógico es que no tengan más relaciones comerciales. Con la vía amistosa (arbitraje) las partes no se cierran las puertas para el futuro».

El proceso en el arbitraje es igual que al judicial («y se debe acudir con un abogado»). Sus principales ventajas son la rapidez en el dictamen final o laudo (6 meses por regla general); sus, en principio, menores costes frente a procesos judiciales; especialización de los árbitros en materia jurídico-comercial, de la que en muchos casos carecen los jueces; y la confidencialidad, de máxima importancia para las empresas en cuestiones financieras o procesos de fabricación protegidos por la propiedad industrial.

En la vía judicial, por su parte, la sentencia siempre es pública; tiene un coste más elevado; está la posibilidad de que existan corruptelas judiciales y saturación de los juzgados; posible falta de profesionalidad del juzgador por desconocimiento de la operativa; retrasos provocados por la interposición de recursos a una sentencia que aún no es firme; y las sentencias dictadas en el extranjero pueden crear dificultades en la ejecución.

Principales diferencias entre modalidades de resolución de conflictos:

VÍA JUDICIALVÍA EXTRAJUDICIAL (Arbitraje comercial internacional)
Los litigios se multiplican. La vía judicial ordinaria se encuentra desbordada en todos los ámbitos.Es un recurso de fácil acceso y poco saturado. El proceso se agiliza.
Los procesos se alargan, pueden durar incluso varios años. El árbitro cuenta con un plazo máximo para dictar “Laudo”(de seis a doce meses, dependiendo de la legislación aplicable), de no hacerlo sin causa justificada será sancionado.
La sentencia puede ser recurrida. En el supuesto de que se dé esta circunstancia tardará tiempo en ser considerada “cosa juzgada”.El laudo arbitral tiene valor de cosa juzgada, es definitivo, secreto y difícilmente recurrible (Acción de Nulidad).
Los jueces, en muchos casos, desconocen la práctica comercial internacional y su normativa aplicable.Los árbitros son seleccionados como miembros del Tribunal por sus conocimientos contrastados sobre las materias que juzgan.
Los costes de un juicio suelen ser, en cualquier caso, muy superiores.En principio los costes del procedimiento arbitral son inferiores a los propios de la vía judicial.
Es más estricto en las decisiones, pues básicamente toma como referencia criterios jurídicos. El desconocimiento de la normativa de otro Estado puede retrasar la adopción de medidas cautelares.Es mucho más flexible en las decisiones pues, en principio se toman en consideración criterios comerciales y jurídicos en la misma medida. El juzgador adopta la decisión atendiendo a su buen saber y entender.
Pueden surgir problemas con el idioma del contrato si las partes eligen una tercera lengua como la oficial del pacto o el tribunal es extranjero.Los árbitros se desenvuelven en le mundo internacional de los negocios. El problema del idioma no cabe en sede de Arbitraje.

Más vale prevenir

¿Cómo reaccionar ante un incumplimiento de las obligaciones por parte del otro actor? Prevención y previsión constituyen las claves básicas de la respuesta estratégica. «Antes de firmar un contrato, debemos armar una estructura lógica y lo suficientemente sólida para defender los intereses y expectativas de las partes en una relación comercial futura. El factor de cultura empresarial es importante: en países asiáticos y árabes los contratos no se firman de manera inmediata; primero llegan a un conocimiento de la contraparte para decidir si van a tener relaciones comerciales con ellos. Los americanos, por su parte, se llevan a los abogados a las negociaciones. No dejen que los abogados les manejen el negocio porque las instrucciones de cómo se tienen que hacer las cosas las tienen que dar ustedes», aconsejó Cristóbal.

En las negociaciones entre las empresas se debe averiguar y acordar qué ley es aplicable al contrato, por qué vía se apuesta para la resolución de posibles discrepancias nacidas del acuerdo y, en tercer lugar, redacción específica de la cláusula que determine expresamente la vía de resolución y todos los aspectos relativos a la misma.

Arbitraje: tipologías y efectos

Las relaciones comerciales internacionales se basan en la confianza, pero de nada servirá si las partes no tienen suficientes garantías de que efectivamente podrán exigir el cumplimiento de las obligaciones que recíprocamente contraen. «Es aquí donde el arbitraje internacional ofrece un foro neutral, prescindiendo a través del acuerdo de voluntades de la jurisdicción «El arbitraje ha demostrado ser el sistema de resolución de disputas comerciales internacionales más importante y, además, el más efectivo».local y de las eventuales susceptibilidades que una u otra parte pudieren haber tenido al ser juzgados por los tribunales nacionales de la otra. El arbitraje ha demostrado ser el sistema de resolución de disputas comerciales internacionales más importante y, además, el más efectivo», declaró Gregorio Cristóbal.

¿Pero qué es exactamente el arbitraje internacional? «Es la técnica jurídica extrajudicial en virtud de la cual las partes en un contrato someten, libre y pacíficamente, a un tercero (árbitro, institución arbitral o centro de arbitraje) la resolución de cualquier litigio presente o futuro nacido del acuerdo, comprometiéndose a acatar el laudo con valor de cosa juzgada y renunciando a acudir a la vía judicial».

Atendiendo a su naturaleza, existen dos tipos de arbitraje:

  • Arbitraje de derecho: La decisión final o laudo se ajusta a la aplicación estricta de la norma. Los árbitros intervienientes son profesionales del derecho. Si las partes no dicen nada de forma expresa el arbitraje será de derecho.
  • Arbitraje de equidad: La decisión final o laudo es adoptada recurriendo a criterios más amplios (la equidad entendida como la justicia natural que va más allá de la ley positiva, “el buen saber o entender”). Los árbitros intervinientes no solo son profesionales en derecho y pueden ser expertos en otras materias.

Según el tipo de organización, también existen dos modelos:

  • Arbitraje ‘Ad Hoc’: Las partes seleccionan al árbitro y, una vez aceptado el cargo, determinan conjuntamente con éste el procedimiento a seguir y el plazo para dictar laudo. En este caso la fórmula de la equidad es la más común para resolver el litigio.
  • Arbitraje institucional: Las partes acuden a una institución arbitral que cuenta con su propia normativa y procedimiento, sometiendo el litigio a los árbitros componentes de la propia institución. Su órgano de gobierno ejerce funciones de tutela y cuenta con una cláusula estándar de sometimiento.

Según el objeto de litigio:

  • Arbitraje genérico: El que afecta a operaciones comerciales de las que no deriva una normativa específica concreta aplicable en razón de la mercancía o prestación del servicio objeto del contrato.
  • Arbitraje sectorial: Existen organismos arbitrales creados “ad hoc” para la resolución de conflictos propios de un determinado sector. Especialmente se han creado en los mercados vinculados a las materias primas, aunque se extienden a todos los ámbitos de actuación comercial (Corte Española de la Franquicia).
  • Lugar del arbitraje: Se constituye en un elemento fundamental porque tiene una influencia directa sobre las reglas del procedimiento. Las partes pueden determinar libremente el lugar del arbitraje. A falta de acuerdo, lo determinarán los árbitros, atendidas las circunstancias del caso y la conveniencia de las partes. No es necesario que coincida con el domicilio de alguna de las partes.

Todas estas posibilidades no hacer más que reforzar la hiperflexibilidad del arbitraje para intentar lograr un acuerdo extrajudicial. Además de todas las opciones ya mencionadas, las partes pueden acordar libremente el idioma que deba utilizarse en las actuaciones arbitrales. Este acuerdo será aplicable, salvo que se haya especificado otra cosa, a todos los escritos de las partes, a todas las audiencias y a cualquier laudo, decisión o comunicación de otra índole que emita el tribunal arbitral.

Cumplimiento del laudo

Las partes se someten voluntariamente a la figura del arbitraje, lo que lleva implícita la voluntaria aceptación de la decisión adoptada por el árbitro. En la práctica, en no pocas ocasiones la parte vencida se niega a cumplir espontáneamente lo que dispone la sentencia arbitral. En ese caso existe la posibilidad legal de recurrir a la ejecución forzosa para obligar a que se cumpla, aún cuando contra él se haya ejercitado acción de anulación. Se realiza ante el Juzgado de Primera Instancia del lugar donde se ha dictado mediante demanda ejecutiva acompañada del laudo, el convenio arbitral y los documentos acreditativos de la notificación a las partes. El Juzgado dictará un auto despachando la ejecución, que es irrecurrible.

¿Se puede anular un laudo? El proceso requiere una fundamentación concreta basada en alguno de los motivos legalmente tasados: que el convenio arbitral no exista o sea nulo; que no haya sido debidamente notificada a las partes la designación de un árbitro o las actuaciones arbitrales o no haya podido hacer valer sus derechos; que los árbitros resuelvan sobre cuestiones no sometidas a su decisión; que la designación de los árbitros o el procedimiento arbitral no se haya ajustado al acuerdo entre las partes, salvo que dicho acuerdo fuera contrario a una ley imperativa; que los árbitros hayan resuelto sobre cuestiones no susceptibles de arbitraje; o que el laudo sea contrario al orden público.

Con anterioridad de la constitución del tribunal arbitral, cualquiera de las partes podrá solicitar el nombramiento de un Árbitro de Emergencia para que acuerde medidas cautelares o de anticipación o aseguramiento de prueba urgentes.

Corte Internacional de Arbitraje

Tercera edición del PSCEMI

Foto de familia de los alumnos de la segunda edición del PSCEMI.

Foto de familia de los alumnos de la segunda edición del PSCEMI.

La jornada concluyó con la entrega de diplomas a los alumnos de la segunda edición del Programa Superior de Comercio Exterior y Management Internacional. José Miguel Guinda, director académico del programa, recordó que los buenos resultados del comercio exterior aragonés «son el fiel reflejo de la energía y el vigor de las empresas aragonesas. A quienes han apostado por el comercio exterior no solo les ha permitido sobrevivir, sino crecer, no solo vendiendo, sino también comprando y fabricando en otros países. Los equipos humanos son los que han impulsado al éxito a las empresas. Uno de los objetivos de la Cámara de Comercio es ayudar a las empresas a formar a esos profesionales».  Guinda recordó además que ya está abierto el plazo para participar en la tercera edición del PSCEMI.

Antes de la entrega de diplomas, Laura Ballester, alumna de la segunda edición del PSCEMI y buyer en Fersa Bearings, explicó algunas claves del éxito de esta multinacional aragonesa especializada en rodamientos, entre los que se encuentran el trabajo en equipo, compartir un proyecto común entre todos sus trabajadores y el estilo propio. «El PSCEMI ha resultado un complemento ideal para mi formación, y es que la formación es el único procedimiento para superar barreras», afirmó Ballester.